lunes, 27 de abril de 2015

Viñetas de un pasado futuro

A veces las casualidades me molestan una barbaridad. Unas por ridículas. Otras por dramáticas. Las más, por absurdas. Hace unos meses vi -y olvidé- la película X-Men Días del Futuro Pasado. ¿Que si me gustó? No, hombre, no. Qué dice usted. ¿No acabo de escribir que vi y olvidé? Pues eso. Pero reconozco que de la peli hubo imágenes que se quedaron en el poco inconsciente que aún conservo. Y de entre esas imágenes, una que machacona, insistentemente, se me aparecía en sueños. La de un Lobezo sentado, recién acribillado, bebiendo güisqui. En lugar de borrar la dichosa escena, me dio por ponerme en estado alfa (solo lo entenderán quienes hayan completado el método Silva o se embaulen tres Voll Damm de golpe) y la solución se me apareció como en un dibujo animado de esos que empiezan girando vertiginosamente para terminar en un primer plano inclinado con fanfarria: Esa misma imagen la habíamos plasmado nosotros en el segundo número de Mortualia. Número que se creó en julio de 1999 pero no se publicó (ergo, no se cobró) por los motivos que Megamultimedia estimase oportunos, del que atesoro tanto sus planchas originales como sus archivos psd coloreados por los Gallego Bros.
Y helo aquí.
Mi memoria visual me falló un poco, porque recordaba a Plaga -el protagonista de la historia- también cosido a agujeros humeantes (en una viñeta anterior él mismo se extraía los proyectiles del cuerpo), pero el bueno de mi hermano decidió colocar apósitos y vendas sobre las heridas. Un detalle profiláctico que no desmerece en nada el propósito de esta entrada: el juego de las casualidades o de las diferencias. Tampoco veo yo muchas entre una y otra cosa.

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