martes, 13 de julio de 2010

La nostalgia (de acero) contraataca


Confieso -y afirmo- que me gusta ser honesto con los lectores, si los hubiere, de este blog. Y no por si me descubren en la mentira, sino por virtud. Para una que tengo, la exploto a conciencia. Y digo que, hasta fecha de hoy, la mejor edición de Zarpa de Acero que existe en España es la recién editada por Planeta-DeAgostini. Y eso, señores, en los tiempos que corren y para los estándares actuales de PdA, es digno de mención. O de acta notarial.

¿Qué es Zarpa de Acero (en adelante ZdA)? Pues ni más ni menos que un tebeo con alma de pulp, de novela barata, con un gafe por protagonista. En efecto, Louis Crandell tiene algo de cenizo. Sufre un accidente y pierde una mano. Le colocan una prótesis metálica. Vuelve a sufrir otro accidente, que ya es mala suerte. Una electrocución en toda regla. Pero hete aquí que en vez de achicharrarse y oler a pollo frito -conviene decirlo todo y no ocultar ningún detalle- consigue el poder de la invisibilidad. Al tiempo, como efecto colateral, se vuelve malo, convirtiéndose en una suerte de malvado eléctrico que comete maldades eléctricas. Pero después de un tiempo, merced al dictado del público o al cambio de parecer de los guionistas, el electrificado Hyde se redime en el electrocutado Jekyll.

Del guión poco se puede decir, salvo que es ingenuamente pueril. Nada físicamente correcto. Facilón hasta la nausea, repitiendo clichés de malos muy malos escudados en una tecnología futurible y de mafiosos de tres al cuarto. Cosas de una época en la que James Bond era el héroe a imitar. La reproducción del tebeo, a golpe de vista, da un poco de repelús y agobio gráfico, de tan negras que se nos aparecen las viñetas. Tal como si se hubiese destintado la pluma o volcado el tintero. Pero esa es la primera impresión. A poco que nos fijemos, el trazo siempre elegante y ajustado a proporción del gran Jesús Blasco comporta una composición de página altiva, ágil y vigorosa. Son viñetas, y por ende, planchas que de cerca lucen y da gusto remirar, vaya. Puestos a mejorar, un mayor tamaño del papel redundaría en mayor claridad de líneas, pero aún así hay que reconocer la calidad del material reproducido.

¿Dónde se guardaba semejante divertimento? Pues vete a saber. Pero veo bien que se promocione, 50 años después, una obra digamos menor, pero con clase, antes de que nos impongan novedades supuestamente rompedoras. Eso no significa que desde este blog se vaya a hacer boicot alguno a los comics modernistas o transgresores. Pero hay que poner las cosas en su sitio. Yo, como lector, prefiero tebeos de este tipo a los comics atormentados del tipo que edita Ponent, ejemplo. Quiero disfrutar leyendo. Pasar un buen rato. Por eso me apunto a promocionar los que me hacen sentir así.

Una pequeña puntualización: La portada no deja de ser horrible. Y aprovechando el revival, puesto que se han atrevido a remozar el título de Kelly ojo mágico por El ojo mágico de Kelly, deberían haber hecho lo propio con Zarpa de Acero. Steel Claw puede pasar por Garra de Acero si nos atenemos a una traducción más fiel al personaje. Una zarpa no puede mover los dedos con independencia, una garra sí. En fin. No nos desviemos. Lo mismo que existe la Real Academia de la Lengua, podría crearse la Real Academia del Tebeo y todos seríamos un poco más felices. O no.

Resumiendo: Un tebeo de los de antes, para disfrutar mientras se lee y leer mientras se disfruta. Con el aliciente añadido de comprobar cómo el estilo de Blasco sigue vigente como el primer día. Y adquirir conciencia de que sin su trabajo –en esta y en el resto de su obra- careceríamos de otros insignes autores que han seguido su estela, caso de Sommer (no solo por motivos artísticos) o Brian Bolland, que puede considerarse un alumno aventajado.

Zarpa de Acero, ZdA, tiene, pues, su ventaja: Sarna con gusto, no pica. Fíjense ustedes qué cosas…

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